Fascismo y Transformers
La saga de los Transformers, desde su origen como serie animada, no deja de representar una más de las constantes luchas entre el bien y el mal universal. ¿Pero estamos seguros? No, no exactamente. Y es que en Transformers como tantos otros productos de la cultura de masas, no hace sino reincidir en la violencia y seguir vendiendo al mundo, la jerarquía de ciertas naciones por sobre las demás, el abuso de poder así como el fascismo. La trama de los Transformers es bastante simple, de acuerdo a la primera versión de dibujos animados, un grupo de robots alienígenas llega a la tierra en medio de una batalla, entre los “buenos”, los Autobots, y los “malos”, los Decepticons. Tras un aterrizaje forzoso, ambos bandos llegan a la tierra para continuar su guerra en medio de la humanidad que se queda asombrada ante la presencia de estos alienígenas.

El problema en cuestión es entender a los Transformers más allá del entretenimiento. En la reciente película Transformers 3: Dark of the Moon, nuevamente estamos frente a un país “americano” que tiene el conocimiento por encima del resto, y que descubre que efectivamente, existe vida extraterrestre en el año 1969, y que la carrera espacial de aquella época entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, no fue sino una razón para llegar al hallazgo de una nave abandonada en el Lado Oscuro de la Luna. Así, nuevamente, toda búsqueda de conocimiento no parece sino estar revestida en la urgencia de adquirir aún mucho más poder político, que finalmente es poder pero escondido, el poder del conocimiento que no se comparte, que no se dice, por “medidas internacionales de seguridad”.
La guerra de los Transformers no es más que dos grandes masas de poder armado, mecánico, futurista, en un terreno que no les pertenece, que es el de la tierra. De esta manera, la devastación casi apocalíptica que se da en las ciudades que se muestran en la película, no dejan de ser sino el desierto o la jungla o el terreno de juego del que dos grandes dimensiones de poder, confrontan sus fuerzas sin el menor interés por su entorno. Del mismo modo, los Autobots se “comprometen” a proteger a la raza humana y “liberarla” del puño metálico de los Decepticons. Nuevamente, hecha la ley, hecha la trampa, y del mismo modo el justiciero que pretende, ser autoritario de la verdad, de la justicia.
Si pudiéramos poner un rostro a Megatron u Optimus Prime, líderes de ambos bandos, las caras de Berlusconi, Bush, Zapatero, Tony Blair, Osama Bin Laden (QEPD), Obama, Rasputin, El Duce o cualquier cara podría tranquilamente calzar con esos cuerpos robóticos y transformables. Hay que tener en claro que el fascismo está ahora ya en cualquier lado, que no hay un lado bueno o malo detrás de la pantalla, que la búsqueda y ansia de poder no deja de seguir corrompiendo el interés de cualquier sujeto, que las mega empresas mundiales son las que realmente tienen el control que esta es una realidad corporizada en la que, seres “de otros mundos”, no dejan de luchar por resolver sus propias mafias, dejando a los ciudadanos de lado. Mira con cuidado Transformers y piensa, para más info de la película, visita: http://www.transformersmovie.com
Alexa Ray
Presta más atención cuando veas algún “blockbuster” de Hollywood, siempre hay mensajes entre líneas. Este verano consigue apartamentos en Venecia y mira Transformers.







