Ludovico de Luigi y su imposible Venecia
Por lo general algunos artistas se vinculan con sus ciudades de procedencia de manera que, el espacio de la ciudad, la cultura e imágenes, construcciones, actividad, imaginario en general que la rodea no deja de regresar a su trabajo, haciendo así una cosmogonía propia que, sin embargo, se vuelve universal y que representa a esa ciudad, la hace notar por sobre todas las demás. El fetiche de la ciudad así, no compone un simple pretexto o motivo de representación, sino la muestra urgente de querer compenetrar la ciudad, hacerla parte de una expresión viva. Así, las ciudades siguen vivas, se nutren, se imaginan de otra manera. Como no considerar casos tan apartados o similares, pensemos en Dalí y su fuerte relación con Figueras, su pueblo natal cargado de superficies acuáticas y rocas y playas y pequeños puertos que, inevitablemente, llegaron a las superficies de las pinturas de este genio del siglo XX de una u otra manera. Así, Figueras acompañó a Dalí en trazos, superficies sobre el lienzo, pedazos de imagen y gestos diversos.

Si queremos hablar de la ciudad y sus experiencias, el vínculo entre Lou Reed y New York también va más allá de lo patente. En el caso de Reed, el lienzo es una canción, y esa canción una operación compleja en que miles de voces, personajes y condiciones hablan de los pormenores de aquellas minorías, esas voces apartadas y subterráneas de la “Gran Manzana”. Reed, así, incorpora la voz que se distingue en cada ciudad, desde su ciudad, y con el mismo talente convierte esas superficies de significado en material universal, que no hace más que deslumbrar, aproximarnos a sus historias, conocer la ciudad desde otra manera.
Ludovico de Luigi es un ejemplo construido desde lo imaginario. En su trabajo, lo apocalíptico bordea lo real, lo surrealista la cercanía de la catástrofe, lo sensual y romántico se acerca a ratos a dibujar paisajes desoladores, a la vez magnéticos donde lo imposible se hace cercano, y nos da miedo. Su primera exhibición fue allá por el año 1965, en la galería “Il Canale” de Venecia. Entre sus trabajos presentados en aquella ocasión, se podía ver a una Venecia invadida por olas de insectos y seres fantásticos, apoderándose así de la ciudad y de sus ríos, rebasando el agua. Sin dudarlo su trabajo se extendió y fue presentado en diversas galerías internacionales de las ciudades más importantes del arte como París, New York y Milán. Lo interesante de Ludovico de Luigi, es que en su trabajo utiliza técnicas del Vedutismo, donde las perspectivas que se hacen del espacio público, así como presentan superficies desde ángulos ópticos interesantes, retratan además la idiosincrasia de un particular momento, dentro del espacio urbano.
De esta manera, de Luigi utiliza estas técnicas para condenar y retratar aquello que amenaza constantemente a Venecia, esa aura alucinante y a la vez decadente que realiza en sus cuadros: inundaciones, polución, consumismo, la tecnología precaria, todos se vuelven recurrentes en su fantástico trabajo. Visita su página web para conocer más de cerca esta obra: http://www.ludovicodeluigi.it/
Alexa Ray
Nada igual a conseguir apartamentos en Venecia y conocer de cerca la ciudad que inspiró a este popular artista y conocer de cerca su trabajo. Pura Poesía.







