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¿Quiénes éramos en nuestra vida pasada?

December 01, 2009 By: veniceblogger Category: Venecia

La mayoría de las religiones toma en consideración la posibilidad de que haya otra vida después de la muerte. Este tema ha suscitado siempre un gran interés. Incluso quienes se profesan como ateos o agnósticos, tienen curiosidad, quizás porque no nos gusta la idea de la muerte y porque nos gustaría seguir disfrutando de los placeres y las maravillas de este mundo. Creer en otra vida y en la reencarnación nos hace sentir mejor. Existen incluso sitios web dedicados exclusivamente a este tema y ni siquiera la Red social de Facebook se ha podido escapar de este argumento: hasta hay tests para averiguar quiénes éramos en nuestras vidas pasadas. El resultado puede ser sorprendente o desmoralizante: alguien puede resultar haber sido una piedra, o un perro, pero hay también quien descubre que era un piloto de aviones.

reencarnación

Por reencarnación se entiende como la trasmigración, después de la muerte, de la parte “no material” del ser vivo, o sea del espíritu y de la mente, a otra entidad física. El concepto y el del alma que viaja de un cuerpo a otro. Ya en el antiguo Egipto se creía en la reencarnación y esta creencia es parte de muchas otras religiones, del hinduismo y del budismo, por ejemplo, creían en la reencarnación. Ésta está ligada a la idea del “Karma”, según la cual cada reencarnación depende de nuestras acciones en nuestra anterior apariencia. Quien se haya portado bien ascenderá a un ser superior, mientras que quien haya tenido un Karma negativo se transformará en un ser inferior. El objetivo es llegar a ser un espíritu puro que ya no necesitará más reencarnaciones.

Aunque el cristianismo, el judaísmo y el Islam no contemplan la reencarnación, entendida como trasmigración del alma en otros cuerpos, hubo a lo largo de la historia corrientes y herejías que la aceptaron. Sin embargo es bien sabido que la resurrección de la carne (no la reencarnación) es un dogma tanto de la Iglesia Católica como de la Ortodoxa.

Parece que casi la mitad de la población mundial, evidentemente también quienes no profesan religión alguna, creen en otra vida. Hay muchos testimonios de personas que tuvieron visiones de vidas pasadas o algunos déjà vu, inexplicables sin conexiones con la vida actual. El mundo de la ciencia y de la psicología explica estas sensaciones con la actividad cerebral, los sueños y la fantasía innata en todos los seres humanos.

Sin embargo, nadie puede probar la existencia o la inexistencia de otra vida. Entonces, ¿por qué no disfrutar de nuestra vida actual? Viajar y descubrir mundos nuevos quizás sea la mejor manera de hacerlo. Escoge un destino lleno de historia y misterios: alquila apartamentos en Venecia, ¡no te decepcionará!

1 Comments to “¿Quiénes éramos en nuestra vida pasada?”


  1. LA ILUSIÓN DE VIVIR GENERA

    EL DRAMATISMO DE MORIR

    El alma (espíritu, Yo Superior o Thetán, según la filosofía de cada uno), encarna solamente en un 10 %, quedando el 90 % en su propio plano cumpliendo sus actividades normales, y aprendiendo de su parte física, que posee libre albedrío independiente.

    La muerte no es más que la integración -otra vez- de ambas partes, separadas mientras dura la encarnación. El ser espiritual, reintegrado después de la desencarnación, asciende o desciende de nivel (o queda en el mismo lugar) de acuerdo a sus méritos.

    No hay ningún secreto ni ningún misterio. Solamente en planetas poco evolucionados como la Tierra no existe una comunicación fluida entre quienes tienen cuerpo físico (vulgarmente llamados “encarnados”) y los que no lo tienen (vulgarmente llamados “espíritus”).

    Esta comunicación es posible a través de la telepatía, que en otros planetas es algo rutinario y tan simple como aquí lo es hablar por teléfono. No hay ningún enigma, y el que quiera hacer algo misterioso de esto, con toda certeza busca fines espurios.

    Si bien el espíritu es inmortal, para evolucionar tiene la muy importante opción de adquirir experiencia en los mundos manifestados, es decir, en el plano físico (llamado plano o nivel 1).

    Para hacerlo, el espíritu encarna solamente en un 10 %, quedando el 90 % en su propio plano, donde prosigue con sus actividades habituales, aprendiendo de su parte encarnada, que tiene libre albedrío independiente para actuar.

    Cada espíritu puede provenir desde los planos 2 al 5, siendo el 2 el más bajo y el 5 el más elevado. En los niveles espirituales (llamados también vibratorios) 2 y 3 habitan los “espíritus del Error”, llamados así, en algunos casos, por su poca comprensión de las verdades fundamentales de la vida, y en otros casos, por su ego descomunal.

    En este aspecto cabe destacar que hay Maestros de Luz que han descendido de nivel precisamente porque su ego ha densificado su espíritu y como consecuencia de ello les resulta imposible mantenerse en su elevado plano.

    La mayoría de las personas encarnadas en la Tierra proviene de los planos 2 y 3. Si el espíritu que encarna asimila las lecciones que vino a aprender, y que se programan en su propio plano vibratorio, ascenderá de nivel. De lo contrario, regresará al mismo plano de donde vino.

    Pero si cometió actos hostiles contra sus semejantes puede descender (por propia gravitación, nadie lo envía allí) a los niveles vibratorios negativos de la Octava Esfera (plano -2) o de la Soledad (plano -1), de los cuales saldrá (también por propia gravitación) cuando aprenda la lección de servir al semejante y no a sí mismo.

    Aquí viene bien lo que decía Confucio: “El hombre superior se desarrolla elevándose; el hombre inferior se desarrolla hundiéndose”.

    Los niveles espirituales o vibratorios 4 y 5 son de Maestría, es decir de Luz. Los espíritus de estos niveles generalmente encarnan en misión.
    ay dos planos vibratorios más sutiles, donde se encuentran las Esencias (nivel 9º) y los Aes (nivel 10ª), que es el último. De más está decir que el Absoluto está dentro y fuera de todos los planos.

    La comunicación con los mal llamados “muertos”, pues, es absolutamente posible a través de la telepatía.

    ¿Pero quien sería tan necio de perder el tiempo con algún amigo o algún pariente en diálogos anodinos cuando puede conversar con el mismísimo Logos Solar o cualquier integrante de la Jerarquía Planetaria, o incluso algún filósofo extraterrestre, y obtener esas respuestas que siempre estuvo buscando?

    Por otra parte, ese amigo o pariente, que en el plano físico sólo representaba un 10 % de su verdadero ser, ya no existe porque su personalidad era efímera, y el rol que cumplió -madre, padre, hijo, hermano, etc.- tenía la sola finalidad de ayudarlo en su evolución (como ser espiritual, no material).

    Debe tenerse en cuenta también que cuando uno está encarnado, la pasajera personalidad (10 %−Yo Inferior) involucra solamente esta vida y en cambio el espíritu incluye todas las vidas vividas.

    No es entonces la misma persona que uno conoció en esta encarnación.

    Para percibir esto mejor puede compararse la vida en el plano físico con una obra de teatro: los personajes son ficticios y el rol que cumplen perdura hasta que la obra concluye.

    Sería absurdo, por lo tanto, pretender conversar después con el actor que asumió el papel como si aún fuera el personaje que interpretó.

    Y esto es todo lo que hay decir de este tema tan sencillo. Suerte y un abrazo!

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